Aún tenemos la impresión que el advenimiento de la Web 2.0 es algo más o menos reciente, aunque hay que subrayar que este concepto tiene ya algunos años con tal denominación, aunque para ser del todo conscientes de sus orígenes tendríamos que trasladarnos incluso a épocas anteriores a su bautismo onomástico.
Efectivamente, si revisamos nuestros recuerdos y nuestras experiencias de la red y viajamos un década hacia nuestro pasado, nos topamos con herramientas que muy bien podrían considerarse, como mínimo, germen o antecedente de la Web 2.0. Sin duda los chats IRC, los foros, las listas de distribución o listas de correo y los viejos programas de mensajería instantánea son nítidos ejemplos de una web que quería -o no le quedaba más remedio- desde sus comienzos volcarse en el usuario, buscando su participación, aunque los primeros instrumentos ahora puedan parecernos rudimentarios.
Tdos podemos recordar aquellas páginas estáticas en sus contenidos y toscas en su diseño, pero que, en un buen número de casos contaban con elementos que intentaban recabar la colaboración de los visitantes y su intercomunicación. Resulta difícil olvidar aquellos aparatosos gifs animados que nos presentaban una dirección de correo electrónico a la que podíamos dirigirnos para hacer nuestras aportaciones. O aquellas interminables listas de comentarios en los foros, que en poco difieren de los comentarios de los post de nuestros blogs actuales.
No se trata de decir que la Web 2.0 nació hace 15 años, pero si afirmar que el concepto innovador que lleva aparejado es cosustancial al desarrollo de Internet. Dicho de otra forma, en
palabras de Christian Van Der Henst, "La Web 2.0 es la representación de la evolución de las aplicaciones tradicionales hacia aplicaciones web enfocadas al usuario final. La Web 2.0 es una actitud y no precisamente una tecnología".